Comunicado ante una nueva agresión a una mujer trans

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El pasado viernes 17 a la madrugada una mujer trans fue baleada de cuatro disparos, quedando en grave estado y sin saberse aún su desenlace. A esto se suman los siete asesinatos de mujeres trans sin resolver, a pesar de las audiencias con las autoridades máximas tanto del Ministerio del Interior como del Poder Judicial, y de la denuncia ante la Institución Nacional de Derechos Humanos. Aún ninguno de estos casos ha tenido respuesta y continúan absolutamente impunes.

Nuestro país ha avanzado en el reconocimiento de la igualdad jurídica de la población LGBTIQ, pero todavía queda mucho por hacer. Las personas trans (hombres y mujeres) quedan al borde de la integración social, algo nuevamente demostrado con este intento de homicidio, enmarcado en los riesgos y la desprotección que conlleva el trabajo sexual callejero. El círculo perverso se cierra de esta forma sobre sí mismo: las problemáticas que afectan a la poblaciòn trans están lejos de ser resueltas. Una vez que externalizan su identidad de género, sufren de discriminación en prácticamente todos los ámbitos de su vida, desde la incomprensión familiar —que muchas veces termina con la expulsión del hogar—, hasta el cierre de las oportunidades en el mercado laboral formal y el acoso transfóbico en los centros educativos. Este conjunto de sucesos, que se dan de manera simultánea y que potencian el proceso de exclusión social al que están sometidas las personas trans, lleva a la inmensa mayoría de ellas a tener que recurrir al trabajo sexual como único medio de vida posible y a encontrarse en situación de pobreza, exponiéndolas como a ninguna otra población a la vulneración de sus derechos. Estasituación de emergencia interpela cualquier noción de justicia y hace imprescindible una solución a estos problemas.

Además, en cada uno de los crímenes la prensa ha tratado a las mujeres trans sin respeto por su identidad de género, hablando de “el travesti”, “el hombre vestido de mujer” o dando su nombre original y no el identitario. El único medio de comunicación que se hizo eco del lamentable suceso fue el diario La República, que en una nueva muestra de sensacionalismo y transfobia, el viernes en su edición digital se refería a Verónica como “el agredido”, “un trabajador sexual”, además de utilizar pronombres masculinos constantemente y de intentar asociar el crimen con cuestiones estigmatizantes.

Repudiamos este doble proceso de violencia a las que se somete a las personas trans: por un lado, la física, y por el otro, la simbólica al no respetar su identidad de género, un derecho humano ya reconocido por nuestra legislación pero que en muchos sectores de nuestra sociedad (incluido el propio Estado) es sistemáticamente vulnerado. Losmedios de comunicación como formadores de opinión tienen una responsabilidad social que deben asumir, ¿hasta cuando seguirán denigrando a las personas trans? ¿Hasta cuando intentarán justificar los crímenes culpando a la víctima por discusiones, consumo de drogas o disputas?

Queda en evidencia la necesidad impostergable de ofrecer soluciones integrales para unacolectividad expulsada a los márgenes de la sociedad. Si bien en los últimos años se realizaron acciones afirmativas dirigidas a la población trans, como el derecho a acceder a la Tarjeta Uruguay Social, no se trata de soluciones estructurales. Ante una situación tan delicada se hacen necesarias políticas públicas que lleguen al fondo del tema en “la cuestión trans”, escuchando sus problemáticas y necesidades específicas como colectividad sometida a múltiples dinámicas de discriminación.

Basta de impunidad en los crímenes de las mujeres trans.
Basta de violencia de género sustentada en el desafío a los cánones patriarcales.
¡Basta de transfobia!

Colectivo Ovejas Negras y Unión trans del Uruguay

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